Mientras vas dando saltos,
trayéndome un pedazo de allá arriba en cada uno
siento que es preciso decirte:
no todo lo cierto va a ser siempre cierto.
Habrán momentos en los cuales no podre dibujarte.
Habrán señales que no podre darte.
Estoy convencido de que habrán lunas
más grandes que tu y que yo.
Y aun más, cuando escoja mirarte a ti y no a ellas,
sé que perderé las uñas aunque me beses los dedos.
Pero sé muy bien que creceran de nuevo,
como yo, que aunque no me he ido
volveré con menos miedo,
volveré y te llevare siempre conmigo.
Soy el cuerpo de tu perfecto paso,
eres de mí una pieza en cada noche,
que sin ti es solo estrellas, pálidas, pasajeras.
Hago de ti mis besos, para cincelar tu carne sobre tu alma.
Sabes que cuando logre dibujarte todo lo que eres
quedarás enamorada de ti en mí,
como yo de tu beso ayer sobre mi pecho,
que es lo que más amo de mí.
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Saturday, March 31, 2012
Wednesday, August 17, 2011
la herida y quedas como nueva
entonces disfrútalo
yo no soy
mejor sin ti
tu eres la misma sin mi
yo no soy
mejor contigo
encontrarte
desnudarte
todo viene continuo a tus pezones
tus pezones son como la letra Y
puedo decirte “tu y yo”
o puedo decir “tu pezones yo”
pude encontrar en lo más cercano de tu cabeza
que puedo ser yo mismo en cada dedo el amor
en tu corazón no se puede vivir
sin tener algo de sangre de algún dios
o tener tanta imaginación
como para hacerte feliz
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Wednesday, August 3, 2011
¿Dejar que otros hagan el amor por ti?
El Zapping, Sándor Márai y los somníferos
Por Rolando Tarajano

He comprobado que puedo vivir sin la televisión. Esa caja de imágenes automáticas que ataca la densidad de mi paciencia. La televisión tiene una fuerte relación con mis somníferos, se llevan bien, se confabulan, comulgan. Una acolita a los otros en su pútrida nocividad . El costo de dos buenos paquetes de somníferos es el mismo de una mensualidad de cable. ¿Qué te parece? Descubrí la trampa cabrona. Mi proveedor de píldoras para dormir parece decirle a su gran aliado, el proveedor del cable : este mes vamos bien, del putas..MADRE !!. Por eso tu comisión es generosa, gracias ¡!!. Se invitan al almorzar, se prestan putas finas, se regalan guantes de piel de cabritillo para jugar el golf de los ricos nuevos. No recuerdan el hambre, ni el hermoso Renault 4. Se mandan besos masculinos. Cortejan cada uno a la mujer del otro. Secreta, burdamente, como corresponde a su categoría… miserable. Solo en los últimos días han descubierto un pequeño detalle que va en su contra: La victima está leyendo de noche, y le va bien!
Les voy a explicar cómo funcionaba antes: me acuesto y comienzo a cambiar canales: cazadores de fantasmas verdosos que nunca se ven, ballenas casi extintas, idiotas de Wild on, películas manoseadas, telenovelas nacionales: ¡Historia antigua de la gastritis!, criminales, detectives, sangre en las alfombras, semen en los vestidos, pruebas de paternidad, gacelas, leones, yugulares rotas, mares negros, muertos, sucios, fríos, noticias… ¡basta! Una píldora salta hacia la panza, la panza la distribuye al cerebro. La victima cae en estado comatoso. Todos felices. Fin.
Les voy explicar que está pasando ahora: He regresado a Bogotá después de unas vacaciones en el mar y en las noches he querido volver a dormir como cuando viví en el mar, por lo tanto me pongo leer una nueva novela de Sandor Marai llamada La extraña, el tema es algo muy conocido por casi todo el mundo mortal, ¡la infidelidad! El protagonista fue infiel, y sincero, pero quiere que lo dejen en paz, olvidado, porque no quiere vivir con la misericordia ajena, y está estupefacto ante su nueva situación, rechazado, criticado y envidiado por todos, ¡todos pretenden ayudarlo a superar el evento trágico de su infidelidad!. El irónico y burlesco, es poético y profundo, es Sandor Marai.
La lirica de Marai me induce a imaginar el salón, el barco, los rostros, la piel, las voces de las personas que viven allí. En este cuadernillo verde claro, y con un solo gráfico pálido en el diseño de la portada. Cero imágenes, solo el mundo y los sonidos de las palabras y de las cosas que seas capaz de reconstruir. Treinta minutos de este ejercicio milenario y quedo profundamente dormido. Se disparan las alertas de los vendedores de somníferos, de los agentes de cables. Les arruiné su orden establecido, durante unas cuantas noches. Como aquel vendedor de pruebas de diabéticos que me encontré en un vuelo hacia Nueva York hace unos meses y que me conto con cierta felicidad que su trabajo tiene un mercado creciente por muchos años, porque varias generaciones de diabéticos espontáneos surgirán en la próxima década llegando a ser millones de personas en América. ¿El culpable? La comida rápida. Va creando victimas silenciosamente. El vendedor farmacéutico entonces es un ave rapiña, legal y exitoso y noble que vende un aparato para medir la sangre de personas enfermas Ese el mundo. Un arena, un circo de victimas. Victima de otras víctimas encapsuladas e inocentes.
Una admiradora me escribe. Dice que es una fanática. No me gusta el término, no lo acepto. Por eso me complace decir admiradora. Fanático es algo excesivo y grotesco como el gordo amarillo y tatuado que en televisión caza esos fantasmas que nadie ve, pero que él los licúa y los manda para otra parte, no sé bien a donde, y después cobra por eso. Yo también le pagaría por ese puré de sombras. No me gustan los fantasmas. La admiradora me dice que quiere leer mi libro, que lo ha comprado, pero que no sabe como leerlo, porque ella es muy floja para leer y no sabe por dónde empezar. Creo que no ha pasado de mi mini biografía que tiene cuatro líneas. ¿Alguien puede ayudar a leer a alguien por favor? ¿Alguien puede donar voluntad, apetito para leer, necesidad?. Deberíamos pagar por ello. Pero estamos empezando, se aceptan donaciones. ¿Le pregunto que porque es floja para leer? Me dice, con respeto, que lo que pasa es que hoy en día no es necesario leer un libro, existe el internet, donde puedes encontrar toda la información que quieres. Le digo: bien entonces no necesitaras hacer nunca más el amor. Porque en el internet encuentras toda la pornografía del mundo entero si quieres. Deja que otros hagan el amor por ti. ¿Para que practicar, correr el riesgo, viajar por ese placer, entrar a tu mundo propio, crearlo, para qué?. Si el cuerpo no sufre o goza determinadas experiencias, no será nunca un cuerpo real. Pero el internet y la televisión automática te protegen de eso. Mi tierna admiradora piensa que Los libros tienen dientes, colmillos. Tiene razón.
Si yo tuviera 45 minutos que gastar, me iría dulcemente a una fuente ¿verdad?
El proveedor de somníferos dice: ya tomamos medidas, hemos lanzado un genérico mucho más económico y que promete erradicar pesadillas y fantasías durante el sueño, rectificamos, durante el descanso.
¡Y nada El individuo sigue leyendo!
El agente de tv cable dice: Nosotros hemos dado un mes gratis de canales para adultos, no me explico con esas croatas en cueros quien va a leer a un viejo húngaro aburrido.
El mundo está perdido.
Leer Más!
Por Rolando Tarajano
He comprobado que puedo vivir sin la televisión. Esa caja de imágenes automáticas que ataca la densidad de mi paciencia. La televisión tiene una fuerte relación con mis somníferos, se llevan bien, se confabulan, comulgan. Una acolita a los otros en su pútrida nocividad . El costo de dos buenos paquetes de somníferos es el mismo de una mensualidad de cable. ¿Qué te parece? Descubrí la trampa cabrona. Mi proveedor de píldoras para dormir parece decirle a su gran aliado, el proveedor del cable : este mes vamos bien, del putas..MADRE !!. Por eso tu comisión es generosa, gracias ¡!!. Se invitan al almorzar, se prestan putas finas, se regalan guantes de piel de cabritillo para jugar el golf de los ricos nuevos. No recuerdan el hambre, ni el hermoso Renault 4. Se mandan besos masculinos. Cortejan cada uno a la mujer del otro. Secreta, burdamente, como corresponde a su categoría… miserable. Solo en los últimos días han descubierto un pequeño detalle que va en su contra: La victima está leyendo de noche, y le va bien!
Les voy a explicar cómo funcionaba antes: me acuesto y comienzo a cambiar canales: cazadores de fantasmas verdosos que nunca se ven, ballenas casi extintas, idiotas de Wild on, películas manoseadas, telenovelas nacionales: ¡Historia antigua de la gastritis!, criminales, detectives, sangre en las alfombras, semen en los vestidos, pruebas de paternidad, gacelas, leones, yugulares rotas, mares negros, muertos, sucios, fríos, noticias… ¡basta! Una píldora salta hacia la panza, la panza la distribuye al cerebro. La victima cae en estado comatoso. Todos felices. Fin.
Les voy explicar que está pasando ahora: He regresado a Bogotá después de unas vacaciones en el mar y en las noches he querido volver a dormir como cuando viví en el mar, por lo tanto me pongo leer una nueva novela de Sandor Marai llamada La extraña, el tema es algo muy conocido por casi todo el mundo mortal, ¡la infidelidad! El protagonista fue infiel, y sincero, pero quiere que lo dejen en paz, olvidado, porque no quiere vivir con la misericordia ajena, y está estupefacto ante su nueva situación, rechazado, criticado y envidiado por todos, ¡todos pretenden ayudarlo a superar el evento trágico de su infidelidad!. El irónico y burlesco, es poético y profundo, es Sandor Marai.
La lirica de Marai me induce a imaginar el salón, el barco, los rostros, la piel, las voces de las personas que viven allí. En este cuadernillo verde claro, y con un solo gráfico pálido en el diseño de la portada. Cero imágenes, solo el mundo y los sonidos de las palabras y de las cosas que seas capaz de reconstruir. Treinta minutos de este ejercicio milenario y quedo profundamente dormido. Se disparan las alertas de los vendedores de somníferos, de los agentes de cables. Les arruiné su orden establecido, durante unas cuantas noches. Como aquel vendedor de pruebas de diabéticos que me encontré en un vuelo hacia Nueva York hace unos meses y que me conto con cierta felicidad que su trabajo tiene un mercado creciente por muchos años, porque varias generaciones de diabéticos espontáneos surgirán en la próxima década llegando a ser millones de personas en América. ¿El culpable? La comida rápida. Va creando victimas silenciosamente. El vendedor farmacéutico entonces es un ave rapiña, legal y exitoso y noble que vende un aparato para medir la sangre de personas enfermas Ese el mundo. Un arena, un circo de victimas. Victima de otras víctimas encapsuladas e inocentes.
Una admiradora me escribe. Dice que es una fanática. No me gusta el término, no lo acepto. Por eso me complace decir admiradora. Fanático es algo excesivo y grotesco como el gordo amarillo y tatuado que en televisión caza esos fantasmas que nadie ve, pero que él los licúa y los manda para otra parte, no sé bien a donde, y después cobra por eso. Yo también le pagaría por ese puré de sombras. No me gustan los fantasmas. La admiradora me dice que quiere leer mi libro, que lo ha comprado, pero que no sabe como leerlo, porque ella es muy floja para leer y no sabe por dónde empezar. Creo que no ha pasado de mi mini biografía que tiene cuatro líneas. ¿Alguien puede ayudar a leer a alguien por favor? ¿Alguien puede donar voluntad, apetito para leer, necesidad?. Deberíamos pagar por ello. Pero estamos empezando, se aceptan donaciones. ¿Le pregunto que porque es floja para leer? Me dice, con respeto, que lo que pasa es que hoy en día no es necesario leer un libro, existe el internet, donde puedes encontrar toda la información que quieres. Le digo: bien entonces no necesitaras hacer nunca más el amor. Porque en el internet encuentras toda la pornografía del mundo entero si quieres. Deja que otros hagan el amor por ti. ¿Para que practicar, correr el riesgo, viajar por ese placer, entrar a tu mundo propio, crearlo, para qué?. Si el cuerpo no sufre o goza determinadas experiencias, no será nunca un cuerpo real. Pero el internet y la televisión automática te protegen de eso. Mi tierna admiradora piensa que Los libros tienen dientes, colmillos. Tiene razón.
Si yo tuviera 45 minutos que gastar, me iría dulcemente a una fuente ¿verdad?
El proveedor de somníferos dice: ya tomamos medidas, hemos lanzado un genérico mucho más económico y que promete erradicar pesadillas y fantasías durante el sueño, rectificamos, durante el descanso.
¡Y nada El individuo sigue leyendo!
El agente de tv cable dice: Nosotros hemos dado un mes gratis de canales para adultos, no me explico con esas croatas en cueros quien va a leer a un viejo húngaro aburrido.
El mundo está perdido.
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Monday, April 4, 2011
De naves espaciales y cerezos
Ahora me siento mejor, creo que ya estaré bien.
Antes de las seis en el aeropuerto,
Me deshice
como las rocas ante el mar.
Esa cara me destruye,
Con sus silencios y cascadas,
tras miradas.
Por algo tuve tiempo,
para desnudar el pequeño corazón,
que ha trabajado demasiado
contra la soledad.
Lo quise ver descansar en mis dedos,
pero el miedo.
Es de naves espaciales y cerezos,
está entre el agua y el aire,
como las olas.
Y me faltan los dos.
Me faltan las nubes,
la lluvia
las flores,
el peligro.
Me falta después de tanto pensar,
lo que le falta al tiempo:
saber donde están los astros
para salvar la luz.
Mientras que a la luz no le falta nada.
Leer Más!
Antes de las seis en el aeropuerto,
Me deshice
como las rocas ante el mar.
Esa cara me destruye,
Con sus silencios y cascadas,
tras miradas.
Por algo tuve tiempo,
para desnudar el pequeño corazón,
que ha trabajado demasiado
contra la soledad.
Lo quise ver descansar en mis dedos,
pero el miedo.
Es de naves espaciales y cerezos,
está entre el agua y el aire,
como las olas.
Y me faltan los dos.
Me faltan las nubes,
la lluvia
las flores,
el peligro.
Me falta después de tanto pensar,
lo que le falta al tiempo:
saber donde están los astros
para salvar la luz.
Mientras que a la luz no le falta nada.
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Saturday, February 12, 2011
Habana Carne
“I Am Cuban” es un libro de fotografías que muestra Cuba a través de un lente sensible a detalles, dolores, catástrofes, alegrías, luchas, y locuras dentro de la isla. Cada imagen de la artista Helena Kubicka de Bragança logra acariciarnos, o bien impactarnos, con una gama de diversos sentimientos, a veces tiernos, a veces de temor pero siempre despiertan la curiosidad.
Por y para el libro escribí la historia que brindo a continuación, "Habana Carne". Otros tres escritores también contribuyeron con su talento para hacer de este libro una travesía de imágenes e imaginación. Como corresponde al buen arte, el publico cruzará el libro encontrando preguntas, respuestas y descubrirá una nueva dimensión de la realidad cubana.
Afuera de los Estados Unidos el libro se puede comprar a través del sitio web de los editores: http://www.damianieditore.it/catalogo.php?IDcat=105
Para más información y otras formas de pago por favor escribir a: helenakdb@yahoo.com, o visitar el sitio web de Helena: www.helenaimage.com
Libro: I AM CUBAN - Español, Inglés, Italiano
Fotos de Helena de Bragança
Introduccion de
Ralph Gibson
Escritos de
Lemis Tarajano Noya
Liset Alea
Romina Ruiz-Goiriena
Pedro Juan Gutiérrez
HAVANA CARNE
Por Lemis Tarajano
Poco quedaba en el departamento anémico de Cecilia, abuela de nadie. Un refrigerador anciano y escandaloso, muebles en ruinas y un televisor Panda que albergaba el reflejo un cadáver, como un sarcófago de plástico ruso. Cecilia flotaba sobre la cama, lánguida, empercudida. Murió sola, su familia había partido a otros mundos, algunos trabajaban en Disney Land y otros rumiaban desempleados por el cielo. Ella decidió quedarse en Cuba. En su última tarea, intentó borrar las cicatrices de las paredes de su cuarto, raspó la pintura vieja y cuarteada, limpió heridas viejas, después comenzó a pintar. Pero la pintura que le habían regalado solo alcanzó para dos paredes y media, el resto quedo seco y fosilizado.
La puerta de la casa se abrió y entró una figura joven con una mochila a cuestas. Alexis, de 17 años, el traficante de carne que comenzaba su camino, un rey con bolas sobre la Habana, la “bolsa negra” y la esperanza de los cubanos de comer carne. Piernas y cabezas de cerdo que su padre criaba. Era alto, flaco y como buen cubano, sudaba todo el tiempo. Soñaba todo el tiempo, despierto, desesperado. Su peor pesadilla: salía a la calle y todos en el barrio tenían cabezas de cerdos, cuando se miraba en un cristal del viejo Ten Cents sentía pánico al ver que su cabeza también era porcina. El barrio parecía un corral gigante, revolcado en gruñidos y zancocho. Había un cerdo verde y rancio, que se comía las cabezas humanas y luego les implantaba sobre los hombros una nueva cabeza de marrano con sonrisa estúpida.
Al final, el cuerpo protestaba contra la nueva cabeza, intentaban cercenarlas unos a otros con un cuchillo hasta que desangraban. Algunos terminaban conformándose y deambulaban por el barrio resignados, con cierta vergüenza de su nueva y repugnante naturaleza.
Alexis despertaba aterrado. Esa mañana, a las 6:00am entró a casa de Cecilia para venderle comida, trabajaba temprano porque los policías cubanos duermen la mañana. Pasan la noche extorsionando a muchachas y muchachos prostitutos. Entró a la casa sin camisa, la había puesto en la mochila para absorber un poco de la sangre que manaba de la pierna de cerdo. El sudor ya había hecho capas de resina en su piel y a esta hora ya había perdido consistencia, parecía que sus poros sudaban lágrimas. En la habitación del fondo se escuchaba Radio Reloj:
“La Organización de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), en su balance del año 2009 informó que en Cuba no existen problemas de desnutrición infantil. Se convierte así en el único país de América Latina en lograr semejante meta.”
Avanza hacia el cuarto, la llamó en voz baja, “Ceciliaa”, el nombre quedó sobre el cadáver de la anciana reconociéndose. Sintió un olor inconfundible a muerte, vió el reflejo opaco del cadáver escuálido en el televisor y caminó hasta la habitación para ver los restos de Cecilia. Le pareció ver lo que era: restos de un naufrago. Había descubierto ya tres naufragios en las casas de su barrio, encontraba a los ancianos arrugados por el sol y la melancolía, muertos en sus muebles de antaño.
El entierro de Cecilia fue rápido, polvo, mas polvo, a nadie le importa. Sus pertenencias fueron distribuidas, Alexis heredó el gigantesco televisor Panda, lo instaló en su cuarto. Una noche, aburrido, escaneaba más allá del par de canales de la televisión cubana. Después de 140 canales de granos grises, negros, ruidosos, encontró un canal que funcionaba y pensó que seguro era una señal robada al extranjero, se alegró tanto que deseó tener ron para celebrarlo. La imagen era nítida, intensa y brillante, mostraba una mujer sentada mirando al oeste a través de su ventana, tenía el torso y las piernas desnudas, apretadas. Sus muslos dorados, hacían de ella una hembra feroz, su piel y estomago eran una lluvia de oro brillante. El cabello fino, negro, las manos sensibles. Una le descansaba en su bajo vientre, mientras otra apuntaba a su pecho, como buscando su alma. Sus labios breves murmuraban la melodía de “Vete De Mi”, sus pezones firmes apuntaban al cielo. La luz de la ventana proyectaba su sombra en la pared, parecía tener alas negras.
Alexis despertó del aburrimiento y comenzó a tocarse desenfrenado, la imagen había despertado en él su adorada bestia. El alboroto hizo a la joven saltar de pánico y miro aterrada a Alexis a través de la pantalla. Alexis subiéndose sus pantalones miró fijamente a la pantalla, ¿Cómo es posible que esa mujer podía verlo desde dentro del televisor? Ella se agachó detrás de la cama, el notó que el cuarto de la muchacha era el conocido cuarto de Cecilia. Nadie dijo nada, el silencio dejó espacio en sus mentes para el miedo. Se miraron por varios minutos, después llego una calma, llena de comodidad y deseo.
Ella salió de atrás de la cama, se cubrió con la sabana pero inconscientemente dejo parte de sus senos al desnudo, la tela blanca acariciaba su piel, como la espuma a una suave playa.
Pasó el tiempo y ellos conociéndose, “¿me escuchas?” decían, pero no podían comunicarse con palabras. Utilizaban gestos y señales, al principio imitaban los movimientos del otro para comunicarse, así se divertían, ella reía, el se sentía en un sueño.
Pasaron algunas horas y un apagón les cortó la comunicación, Alexis se durmió esperando a que volviera la luz. Después de media noche un aullido de los vecinos anunció que volvía la electricidad, “llegó la luuuuuuu!!!”. Alexis despertó y vió a su musa durmiendo, la contempló durante la noche a través de la pantalla, la cuidó como un perro y como un amo.
Pasaron los días y Alexis no salía de su cuarto, pintaba sin pincel, bailaba sin música, escribía sin papel, poemas y cartas a la piel de su diosa. Había abandonado toda realidad. Todas las noches él y ella se miraban, deseaban, reían, amaban, ella le exponía cada parte de su cuerpo, le habría sus piernas, jugaba con sus pechos, el solo pensaba en viajar dentro de aquella caja y estar a su lado. Ya no vendía huevos, ni malangas, ni cerdos, ni pollos.
Yadelis, la novia de Alexis, estaba desesperada. Una mulata tosca de ojos verdes, de caderas indestructibles, soñaba con salir de Cuba. Una noche forzó a Alexis a salir de su cuarto, lo condujo a una ponencia santera en un solar en el borde de un precipicio. Una antigua construcción colonial de cuatro pisos que temblaba al compás de los tambores, vibraba al ritmo de los brincos y gritos de los bailarines. Todo el aire estaba poseso por los espíritus esclavos de la Cuba colonial.
Entraron al salón y se pararon frente a Irene, que danzaba con fuerza sobrenatural. Esta negra de cabello colorado se ganaba la vida inventándoles el futuro a turistas. Tenía el cuerpo largo y flaco pero robusto como un pino. Miro a Alexis con sus ojos botados, lo enredo dramáticamente con su pañuelo rojo, vomitó humo de cigarro sobre él y le dijo: “¡Mijo tú te vas de esta tierra pronto, pero nadie se va sin dejar restos”. Yadelis quedo satisfecha, le dijo a Alexis: “Esa negra no se equivoca, le dijo a panchito que alguien cercano a él se iría de Cuba y al año siguiente el bodeguero se fue con su familia!”. Alexis huyó de la fiesta, había entendido que tendría que hacer algo.
Fue a casa de la difunta Cecilia, entró a su cuarto, que era el mismo que tanto veía cada noche, donde habitaba su amor en el canal 140. Buscando en las paredes encontró un retrato viejo, ovalado, fracturado. En la imagen estaba Cecilia de joven, se dio cuenta que era la misma mujer de su televisor. ¡Cuán injusto es el tiempo! ¡Soñamos y esperamos, entonces el tiempo, traicionando a la humanidad, recompensa a quien le da la gana! Había muerto la mujer de sus sueños, abandonada, presa, sola.
Salió corriendo de la casa, a la calle sucia, ardiendo, el sol calentaba su cabeza, trazó un plan para mudarse dentro del televisor junto a Cecilia. Ese mismo atardecer le robó una cámara de video y una laptop a unos turistas que andaban de safari estudiando con gran progreso la identidad minimalista cubana. Le pidió prestado el DVD a Yadelis (regalo de un viejo amante mexicano) y lo llevo a su casa, lo instalo junto al televisor. Ya los instrumentos estaban listos, solo faltaba él.
Fue al cuarto de Cecilia y puso la cámara desde la perspectiva que se veía en el televisor, se tomo un video lento, habló de amor, de futuro y de lo poco que sabía del mundo. Regreso a su casa y usando la laptop grabo su video en un CD, lo colocó en el DVD de Yadelis y lo proyectó en el televisor donde vivía la joven Cecilia. Presionó el botón de reproducir, comenzó a ver su video. Al lado de su imagen en el televisor, comenzaba a aparecer la silueta de Cecilia, desde afuera vió como los dos estaban en el mismo cuarto y se descubrían por primera en la misma dimensión, dentro de aquella caja negra. Observo cómo se acariciaban en aquel mundo cuadrado y se llenó de felicidad.
Ya es de noche y afuera del televisor Alexis decide morir con un cuchillo de cocina, de un solo trazo dibuja la línea de su muerte en su cuello. En el televisor, Cecilia y Alexis tiemblan sobre la cama, de miedo y de placer, el toca sus piernas, ella se hincha, su espíritu va a la superficie a recibir las caricias. Están lejos de aquí. Esa noche hubo apagón, y el televisor se rompió para siempre.
Nadie supo jamás de Alexis, Mañunga, el rey de la calle, un hombre con bolas, no tenía miedo de vender carne en la Víbora. El televisor sigue en su cuarto vacio. Yadelis se fue de Cuba. El barrio siguió errante. Los restos, la carne de Alexis, aun quedan por descubrirse.
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Por y para el libro escribí la historia que brindo a continuación, "Habana Carne". Otros tres escritores también contribuyeron con su talento para hacer de este libro una travesía de imágenes e imaginación. Como corresponde al buen arte, el publico cruzará el libro encontrando preguntas, respuestas y descubrirá una nueva dimensión de la realidad cubana.
Afuera de los Estados Unidos el libro se puede comprar a través del sitio web de los editores: http://www.damianieditore.it/catalogo.php?IDcat=105

Para más información y otras formas de pago por favor escribir a: helenakdb@yahoo.com, o visitar el sitio web de Helena: www.helenaimage.com
Libro: I AM CUBAN - Español, Inglés, Italiano
Fotos de Helena de Bragança
Introduccion de
Ralph Gibson
Escritos de
Lemis Tarajano Noya
Liset Alea
Romina Ruiz-Goiriena
Pedro Juan Gutiérrez
HAVANA CARNE
Por Lemis Tarajano
Poco quedaba en el departamento anémico de Cecilia, abuela de nadie. Un refrigerador anciano y escandaloso, muebles en ruinas y un televisor Panda que albergaba el reflejo un cadáver, como un sarcófago de plástico ruso. Cecilia flotaba sobre la cama, lánguida, empercudida. Murió sola, su familia había partido a otros mundos, algunos trabajaban en Disney Land y otros rumiaban desempleados por el cielo. Ella decidió quedarse en Cuba. En su última tarea, intentó borrar las cicatrices de las paredes de su cuarto, raspó la pintura vieja y cuarteada, limpió heridas viejas, después comenzó a pintar. Pero la pintura que le habían regalado solo alcanzó para dos paredes y media, el resto quedo seco y fosilizado.La puerta de la casa se abrió y entró una figura joven con una mochila a cuestas. Alexis, de 17 años, el traficante de carne que comenzaba su camino, un rey con bolas sobre la Habana, la “bolsa negra” y la esperanza de los cubanos de comer carne. Piernas y cabezas de cerdo que su padre criaba. Era alto, flaco y como buen cubano, sudaba todo el tiempo. Soñaba todo el tiempo, despierto, desesperado. Su peor pesadilla: salía a la calle y todos en el barrio tenían cabezas de cerdos, cuando se miraba en un cristal del viejo Ten Cents sentía pánico al ver que su cabeza también era porcina. El barrio parecía un corral gigante, revolcado en gruñidos y zancocho. Había un cerdo verde y rancio, que se comía las cabezas humanas y luego les implantaba sobre los hombros una nueva cabeza de marrano con sonrisa estúpida.
Al final, el cuerpo protestaba contra la nueva cabeza, intentaban cercenarlas unos a otros con un cuchillo hasta que desangraban. Algunos terminaban conformándose y deambulaban por el barrio resignados, con cierta vergüenza de su nueva y repugnante naturaleza.Alexis despertaba aterrado. Esa mañana, a las 6:00am entró a casa de Cecilia para venderle comida, trabajaba temprano porque los policías cubanos duermen la mañana. Pasan la noche extorsionando a muchachas y muchachos prostitutos. Entró a la casa sin camisa, la había puesto en la mochila para absorber un poco de la sangre que manaba de la pierna de cerdo. El sudor ya había hecho capas de resina en su piel y a esta hora ya había perdido consistencia, parecía que sus poros sudaban lágrimas. En la habitación del fondo se escuchaba Radio Reloj:
“La Organización de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), en su balance del año 2009 informó que en Cuba no existen problemas de desnutrición infantil. Se convierte así en el único país de América Latina en lograr semejante meta.”
Avanza hacia el cuarto, la llamó en voz baja, “Ceciliaa”, el nombre quedó sobre el cadáver de la anciana reconociéndose. Sintió un olor inconfundible a muerte, vió el reflejo opaco del cadáver escuálido en el televisor y caminó hasta la habitación para ver los restos de Cecilia. Le pareció ver lo que era: restos de un naufrago. Había descubierto ya tres naufragios en las casas de su barrio, encontraba a los ancianos arrugados por el sol y la melancolía, muertos en sus muebles de antaño.
El entierro de Cecilia fue rápido, polvo, mas polvo, a nadie le importa. Sus pertenencias fueron distribuidas, Alexis heredó el gigantesco televisor Panda, lo instaló en su cuarto. Una noche, aburrido, escaneaba más allá del par de canales de la televisión cubana. Después de 140 canales de granos grises, negros, ruidosos, encontró un canal que funcionaba y pensó que seguro era una señal robada al extranjero, se alegró tanto que deseó tener ron para celebrarlo. La imagen era nítida, intensa y brillante, mostraba una mujer sentada mirando al oeste a través de su ventana, tenía el torso y las piernas desnudas, apretadas. Sus muslos dorados, hacían de ella una hembra feroz, su piel y estomago eran una lluvia de oro brillante. El cabello fino, negro, las manos sensibles. Una le descansaba en su bajo vientre, mientras otra apuntaba a su pecho, como buscando su alma. Sus labios breves murmuraban la melodía de “Vete De Mi”, sus pezones firmes apuntaban al cielo. La luz de la ventana proyectaba su sombra en la pared, parecía tener alas negras.
Alexis despertó del aburrimiento y comenzó a tocarse desenfrenado, la imagen había despertado en él su adorada bestia. El alboroto hizo a la joven saltar de pánico y miro aterrada a Alexis a través de la pantalla. Alexis subiéndose sus pantalones miró fijamente a la pantalla, ¿Cómo es posible que esa mujer podía verlo desde dentro del televisor? Ella se agachó detrás de la cama, el notó que el cuarto de la muchacha era el conocido cuarto de Cecilia. Nadie dijo nada, el silencio dejó espacio en sus mentes para el miedo. Se miraron por varios minutos, después llego una calma, llena de comodidad y deseo.Ella salió de atrás de la cama, se cubrió con la sabana pero inconscientemente dejo parte de sus senos al desnudo, la tela blanca acariciaba su piel, como la espuma a una suave playa.
Pasó el tiempo y ellos conociéndose, “¿me escuchas?” decían, pero no podían comunicarse con palabras. Utilizaban gestos y señales, al principio imitaban los movimientos del otro para comunicarse, así se divertían, ella reía, el se sentía en un sueño.
Pasaron algunas horas y un apagón les cortó la comunicación, Alexis se durmió esperando a que volviera la luz. Después de media noche un aullido de los vecinos anunció que volvía la electricidad, “llegó la luuuuuuu!!!”. Alexis despertó y vió a su musa durmiendo, la contempló durante la noche a través de la pantalla, la cuidó como un perro y como un amo.
Pasaron los días y Alexis no salía de su cuarto, pintaba sin pincel, bailaba sin música, escribía sin papel, poemas y cartas a la piel de su diosa. Había abandonado toda realidad. Todas las noches él y ella se miraban, deseaban, reían, amaban, ella le exponía cada parte de su cuerpo, le habría sus piernas, jugaba con sus pechos, el solo pensaba en viajar dentro de aquella caja y estar a su lado. Ya no vendía huevos, ni malangas, ni cerdos, ni pollos.
Yadelis, la novia de Alexis, estaba desesperada. Una mulata tosca de ojos verdes, de caderas indestructibles, soñaba con salir de Cuba. Una noche forzó a Alexis a salir de su cuarto, lo condujo a una ponencia santera en un solar en el borde de un precipicio. Una antigua construcción colonial de cuatro pisos que temblaba al compás de los tambores, vibraba al ritmo de los brincos y gritos de los bailarines. Todo el aire estaba poseso por los espíritus esclavos de la Cuba colonial.
Entraron al salón y se pararon frente a Irene, que danzaba con fuerza sobrenatural. Esta negra de cabello colorado se ganaba la vida inventándoles el futuro a turistas. Tenía el cuerpo largo y flaco pero robusto como un pino. Miro a Alexis con sus ojos botados, lo enredo dramáticamente con su pañuelo rojo, vomitó humo de cigarro sobre él y le dijo: “¡Mijo tú te vas de esta tierra pronto, pero nadie se va sin dejar restos”. Yadelis quedo satisfecha, le dijo a Alexis: “Esa negra no se equivoca, le dijo a panchito que alguien cercano a él se iría de Cuba y al año siguiente el bodeguero se fue con su familia!”. Alexis huyó de la fiesta, había entendido que tendría que hacer algo. Fue a casa de la difunta Cecilia, entró a su cuarto, que era el mismo que tanto veía cada noche, donde habitaba su amor en el canal 140. Buscando en las paredes encontró un retrato viejo, ovalado, fracturado. En la imagen estaba Cecilia de joven, se dio cuenta que era la misma mujer de su televisor. ¡Cuán injusto es el tiempo! ¡Soñamos y esperamos, entonces el tiempo, traicionando a la humanidad, recompensa a quien le da la gana! Había muerto la mujer de sus sueños, abandonada, presa, sola.
Salió corriendo de la casa, a la calle sucia, ardiendo, el sol calentaba su cabeza, trazó un plan para mudarse dentro del televisor junto a Cecilia. Ese mismo atardecer le robó una cámara de video y una laptop a unos turistas que andaban de safari estudiando con gran progreso la identidad minimalista cubana. Le pidió prestado el DVD a Yadelis (regalo de un viejo amante mexicano) y lo llevo a su casa, lo instalo junto al televisor. Ya los instrumentos estaban listos, solo faltaba él.
Fue al cuarto de Cecilia y puso la cámara desde la perspectiva que se veía en el televisor, se tomo un video lento, habló de amor, de futuro y de lo poco que sabía del mundo. Regreso a su casa y usando la laptop grabo su video en un CD, lo colocó en el DVD de Yadelis y lo proyectó en el televisor donde vivía la joven Cecilia. Presionó el botón de reproducir, comenzó a ver su video. Al lado de su imagen en el televisor, comenzaba a aparecer la silueta de Cecilia, desde afuera vió como los dos estaban en el mismo cuarto y se descubrían por primera en la misma dimensión, dentro de aquella caja negra. Observo cómo se acariciaban en aquel mundo cuadrado y se llenó de felicidad.
Ya es de noche y afuera del televisor Alexis decide morir con un cuchillo de cocina, de un solo trazo dibuja la línea de su muerte en su cuello. En el televisor, Cecilia y Alexis tiemblan sobre la cama, de miedo y de placer, el toca sus piernas, ella se hincha, su espíritu va a la superficie a recibir las caricias. Están lejos de aquí. Esa noche hubo apagón, y el televisor se rompió para siempre.
Nadie supo jamás de Alexis, Mañunga, el rey de la calle, un hombre con bolas, no tenía miedo de vender carne en la Víbora. El televisor sigue en su cuarto vacio. Yadelis se fue de Cuba. El barrio siguió errante. Los restos, la carne de Alexis, aun quedan por descubrirse.
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Saturday, July 10, 2010
New York, El Sexo, Las "Chinas" ...y... Yo.
Por Rolando Tarajano
Estoy en el Central Park, acabo de sentarme sobre la yerba caliente. Hay 105° Fahrenheit-41° Celsius. Una tremenda ola de calor abraza a todos los estratos: perros, pájaros y hombres .Todos bullen hoy majaseando , haciendo pereza en el centro del mundo . Creo que la ciudad hierve por la obsesión de cocinar pizzas en cada esquina. En New York City hay una cantidad exagerada de pizzas. La gente debe tener un 30 % de sangre , 20 % de agua y un 50 % de salsa de tomate en su interior.

Después de la pizzas , hay otra cosa en abundancia en esta ciudad : mujeres asiáticas (chinas ... diríamos los cubanos para simplificar) .Salen por todas partes , recién bañadas , miles por minuto, blancas como la crema de la leche , muestran las piernas con diminutos shorts , llevan gafas oscuras ; no tan oscuras porque necesitan confirmar que casi todo el resto de las mujeres y algunos pocos hombres que valen la pena , se voltean para mirarles las piernas. Las chinas tienen una sensualidad muy particular, tienen cierto nerviosismo en sus gestos , como si estuviesen en alerta, temerosas de ser delatadas o atravesadas por un sable samurái .Es en lo único en que se parecen a sus madres . Tal vez sea la memoria ancestral. A sus abuelas no les era permitido levantar la vista, ni sonreír, ni mirar un hombre ni a una mujer en público. Dócilmente dirigían la mirada al suelo, se tragaban sus expresiones y sus acentos de deseo. Todo con tal de pasar inadvertidas y no ser acusadas de sensualidad.

Las nuevas chinas hacen lo que se les da la gana , tienen senos pequeños que se marcan bajo sus camisetas frugales , sus piernas son hermosas , se alzan con descaro hasta la cintura , es fácil de imaginar el sexo pequeño en el centro del cuerpo , firme y orgulloso ,esperando, como el corazón blanco de las almendras abiertas . Las nalgas diminutas apenas se balancean y caben en una sola palma de mi mano. Cierro los ojos un rato, el sol cae sobre mí, también sobre mi perro Toulouse que jadea en el calor sin brisa de la mañana NewYork-China... pienso si en realidad merezcan tanto delirio ...en resumidas cuentas son desconfiadas , pienso en lo frio que sería tocarlas por casualidad, semejante a la piel de una rana ..... ¡No me importa! Sigo pensando en sus nueces blanquísimas y en sus piernas como tenazas trenzadas a las mías. Me siento feliz y lleno de ideas, ahíto de carne cruda, como un tigre, cubierto de sangre. Por primera vez en mi vida confieso que:
Me gustan las mujeres asiáticas. Hace un año exacto que soy amante de una de ellas, es hermosa , obstinada impredecible, tiene extraños y bruscos devaneos, malas mañas , exabruptos y desmanes . Pero no me importa: he mordido sus labios de rosa y su cuello de ave , absorbo casi semanalmente su perfume de templo de rock band , sus lágrimas de rabia y sus malas palabras de la tarde ...he lamido sus parpados como un perro feliz que aprende a susurrar algún idioma...beso sus manos y su espalda , sus pies y su cabello …. y como siempre la veo con los ojos que dios me ha concedido, estoy seguro que no es mujer , sino es un ángel. Hemos bebido vino, aguardiente, cerveza ,tequila , y nos hemos regalado tantas ofensas como poemas de amor... hemos sudado juntos toda la noche , y nos hemos despertado para sudar de nuevo......y todo esto en un año !! En el último año de mi vida ficcional!!!
El actor es un animal sensual, arrastra muchas vidas, mientras más vivo y más trabajo tengo, mas lleno de vida me siento. Pero hay algunos efectos secundarios: hay días que siento una gran carga, los hombres que fuí se mueven un mi cabeza , unas veces me piden regresar y no puedo traerlos de vuelta. Me da nostalgia no volver a ser ellos, quien no quiere ser otra vez: Satanás, o Calixto, o un poderoso gamonal ganadero?...un envidioso hermano culto y elegante del siglo antepasado? ... conducir buenos carros , y excelentes caballos , tener a tu servicio todo un mundo de gente que te adulan tanto que te producen asco o diversión, e igual te gusta.......Pero si alguna vez pudiera hacerlo elegiría los momentos más sensuales de sus vidas, o sea de las vidas de mis personajes ... Así teniendo en cuenta mi historia sexual en la ficción, amaría otra vez a: un par de monjas muy sexys ,a una adolecente pasional que se me entrego una noche en un jardín del Medioevo, a una hijastra confundida y sincera que me robo el corazón para hacerlo sufrir antes de devolvérmelo sin sangre y llevarme a la cárcel ,a una noche de sexo desesperado con la esposa de mi mejor amigo, varias noches clandestinas con la novia de mi hijo, con la amiga de mi esposa…etc. etc. etc. Un año entero de sexo y amor con una residente de cirugía ...asiática , que me pidió una cama grande para dar vida a una no relación...llena de diversión y amor sincero!!! Espero que me hayan entendido..... Mi vida en la ficción ha sido larga , tan larga y tan difícil como la otra....pero en ambas me juego la vida y eso es excitante!!!

Abro los ojos , sigo en el Central Park, en medio del corazón del mundo, convertido en una bola -infierno de calor , reforzada por los hornos de pizzas y las chinas semidesnudas . Una mujer de unos 40 años se ha acercado hasta mí, exactamente hacia Toulouse, mi perro .Hay que decir que este can atrae. Tiene los ojos color verde- intenso y mirada profunda y músculos hermosos, es un perro aerodinámico, con suspensión , produce cierta envidia atlética. Fué diseñado para complacer el ego de unos antiguos reyes despóticos... En la Alemania imperial. Sin embargo es excesivamente amable y fiel… por eso lo adoro...... La mujer comienza a hablarme, me dice algo en inglés sobre que mi perro parece tener una sed espantosa , dice que a solo unos 20 metros hay un bebedero también para perros, por si acaso yo no lo sabía.... se inclina hacia el perro y deja ver dentro de la blusa blanca unos senos grandes, hermosos, bronceados. Es voluptuosa , de caderas anchas y felices... tiene pecas en la espalda , en los brazos en los senos, es otra mujer .... perfecta.... Acaricia a Toulouse que se levanta amistoso y se yergue a la altura de sus pezones ...... Una oleada de sensualidad me abraza...todo esto llega hasta aquí..... Ella sonríe. Hasta aquí.... no me lo había propuesto, le explico que es una raza así, jadeante, expresiva.... Que lo hace para enfriarse porque no sudan naturalmente ...la mujer tiene ojos color miel ...el cabello enredado, café obscuro, le cae en una trenza sobre sus pechos ..sonríe tranquila , tal vez suavemente , protectora, pícara...me dice : Anyways I think that he is thirsty !!! ..... Esta vez descubro debajo de su inglés un fuerte acento carioca...se marcha en un bamboleando como si sobre su cabeza llevara una enorme palangana repleta de naranjas y cocos jugando al equilibrio....Toulouse me mira con la lengua afuera....pidiéndome alguna caricia de aprobación....
Dr. Javier Burgos
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Estoy en el Central Park, acabo de sentarme sobre la yerba caliente. Hay 105° Fahrenheit-41° Celsius. Una tremenda ola de calor abraza a todos los estratos: perros, pájaros y hombres .Todos bullen hoy majaseando , haciendo pereza en el centro del mundo . Creo que la ciudad hierve por la obsesión de cocinar pizzas en cada esquina. En New York City hay una cantidad exagerada de pizzas. La gente debe tener un 30 % de sangre , 20 % de agua y un 50 % de salsa de tomate en su interior.

Después de la pizzas , hay otra cosa en abundancia en esta ciudad : mujeres asiáticas (chinas ... diríamos los cubanos para simplificar) .Salen por todas partes , recién bañadas , miles por minuto, blancas como la crema de la leche , muestran las piernas con diminutos shorts , llevan gafas oscuras ; no tan oscuras porque necesitan confirmar que casi todo el resto de las mujeres y algunos pocos hombres que valen la pena , se voltean para mirarles las piernas. Las chinas tienen una sensualidad muy particular, tienen cierto nerviosismo en sus gestos , como si estuviesen en alerta, temerosas de ser delatadas o atravesadas por un sable samurái .Es en lo único en que se parecen a sus madres . Tal vez sea la memoria ancestral. A sus abuelas no les era permitido levantar la vista, ni sonreír, ni mirar un hombre ni a una mujer en público. Dócilmente dirigían la mirada al suelo, se tragaban sus expresiones y sus acentos de deseo. Todo con tal de pasar inadvertidas y no ser acusadas de sensualidad.

Las nuevas chinas hacen lo que se les da la gana , tienen senos pequeños que se marcan bajo sus camisetas frugales , sus piernas son hermosas , se alzan con descaro hasta la cintura , es fácil de imaginar el sexo pequeño en el centro del cuerpo , firme y orgulloso ,esperando, como el corazón blanco de las almendras abiertas . Las nalgas diminutas apenas se balancean y caben en una sola palma de mi mano. Cierro los ojos un rato, el sol cae sobre mí, también sobre mi perro Toulouse que jadea en el calor sin brisa de la mañana NewYork-China... pienso si en realidad merezcan tanto delirio ...en resumidas cuentas son desconfiadas , pienso en lo frio que sería tocarlas por casualidad, semejante a la piel de una rana ..... ¡No me importa! Sigo pensando en sus nueces blanquísimas y en sus piernas como tenazas trenzadas a las mías. Me siento feliz y lleno de ideas, ahíto de carne cruda, como un tigre, cubierto de sangre. Por primera vez en mi vida confieso que:
Me gustan las mujeres asiáticas. Hace un año exacto que soy amante de una de ellas, es hermosa , obstinada impredecible, tiene extraños y bruscos devaneos, malas mañas , exabruptos y desmanes . Pero no me importa: he mordido sus labios de rosa y su cuello de ave , absorbo casi semanalmente su perfume de templo de rock band , sus lágrimas de rabia y sus malas palabras de la tarde ...he lamido sus parpados como un perro feliz que aprende a susurrar algún idioma...beso sus manos y su espalda , sus pies y su cabello …. y como siempre la veo con los ojos que dios me ha concedido, estoy seguro que no es mujer , sino es un ángel. Hemos bebido vino, aguardiente, cerveza ,tequila , y nos hemos regalado tantas ofensas como poemas de amor... hemos sudado juntos toda la noche , y nos hemos despertado para sudar de nuevo......y todo esto en un año !! En el último año de mi vida ficcional!!!
El actor es un animal sensual, arrastra muchas vidas, mientras más vivo y más trabajo tengo, mas lleno de vida me siento. Pero hay algunos efectos secundarios: hay días que siento una gran carga, los hombres que fuí se mueven un mi cabeza , unas veces me piden regresar y no puedo traerlos de vuelta. Me da nostalgia no volver a ser ellos, quien no quiere ser otra vez: Satanás, o Calixto, o un poderoso gamonal ganadero?...un envidioso hermano culto y elegante del siglo antepasado? ... conducir buenos carros , y excelentes caballos , tener a tu servicio todo un mundo de gente que te adulan tanto que te producen asco o diversión, e igual te gusta.......Pero si alguna vez pudiera hacerlo elegiría los momentos más sensuales de sus vidas, o sea de las vidas de mis personajes ... Así teniendo en cuenta mi historia sexual en la ficción, amaría otra vez a: un par de monjas muy sexys ,a una adolecente pasional que se me entrego una noche en un jardín del Medioevo, a una hijastra confundida y sincera que me robo el corazón para hacerlo sufrir antes de devolvérmelo sin sangre y llevarme a la cárcel ,a una noche de sexo desesperado con la esposa de mi mejor amigo, varias noches clandestinas con la novia de mi hijo, con la amiga de mi esposa…etc. etc. etc. Un año entero de sexo y amor con una residente de cirugía ...asiática , que me pidió una cama grande para dar vida a una no relación...llena de diversión y amor sincero!!! Espero que me hayan entendido..... Mi vida en la ficción ha sido larga , tan larga y tan difícil como la otra....pero en ambas me juego la vida y eso es excitante!!!

Abro los ojos , sigo en el Central Park, en medio del corazón del mundo, convertido en una bola -infierno de calor , reforzada por los hornos de pizzas y las chinas semidesnudas . Una mujer de unos 40 años se ha acercado hasta mí, exactamente hacia Toulouse, mi perro .Hay que decir que este can atrae. Tiene los ojos color verde- intenso y mirada profunda y músculos hermosos, es un perro aerodinámico, con suspensión , produce cierta envidia atlética. Fué diseñado para complacer el ego de unos antiguos reyes despóticos... En la Alemania imperial. Sin embargo es excesivamente amable y fiel… por eso lo adoro...... La mujer comienza a hablarme, me dice algo en inglés sobre que mi perro parece tener una sed espantosa , dice que a solo unos 20 metros hay un bebedero también para perros, por si acaso yo no lo sabía.... se inclina hacia el perro y deja ver dentro de la blusa blanca unos senos grandes, hermosos, bronceados. Es voluptuosa , de caderas anchas y felices... tiene pecas en la espalda , en los brazos en los senos, es otra mujer .... perfecta.... Acaricia a Toulouse que se levanta amistoso y se yergue a la altura de sus pezones ...... Una oleada de sensualidad me abraza...todo esto llega hasta aquí..... Ella sonríe. Hasta aquí.... no me lo había propuesto, le explico que es una raza así, jadeante, expresiva.... Que lo hace para enfriarse porque no sudan naturalmente ...la mujer tiene ojos color miel ...el cabello enredado, café obscuro, le cae en una trenza sobre sus pechos ..sonríe tranquila , tal vez suavemente , protectora, pícara...me dice : Anyways I think that he is thirsty !!! ..... Esta vez descubro debajo de su inglés un fuerte acento carioca...se marcha en un bamboleando como si sobre su cabeza llevara una enorme palangana repleta de naranjas y cocos jugando al equilibrio....Toulouse me mira con la lengua afuera....pidiéndome alguna caricia de aprobación....
Dr. Javier Burgos
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